02-03-2026
¿A quién no le gustan las playas? Bueno, quien dice playas, también dice calas. Para tomar el sol, para sacar fotos, para bañarse, en busca de tranquilidad… Te proponemos un singular y variopinto recorrido, a lo largo de Mutriku, Deba y Zumaia, por las principales calas y playas del Geoparque de la Costa Vasca. Será difícil que te quedes sólo con un lugar en este intenso viaje entre arenales, acantilados, cantos rodados, y cómo no, nuestra esencia y marca de la casa, el omnipresente flysch.
Mutriku lo tiene todo para triunfar. Este pueblo marinero y ballenero por excelencia no necesita aderezo alguno, pero había que comenzar por algún sitio. Por si su espectacular casco histórico y sus piscinas naturales de agua salada no fueran suficientes, damos el pistoletazo de salida a esta particular fiesta playera recorriendo las principales calas y playas de Mutriku.
Comenzamos el recorrido en el extremo más occidental del Geoparque de la Costa Vasca, en el punto donde confluyen las provincias de Gipuzkoa y Bizkaia. Justo en ese límite se sitúa la playa de Saturraran, una playa que por su orientación mira con descaro a la vecina localidad de Ondarroa, pero en realidad pertenece a Mutriku.

En forma de media luna, Saturraran combina con arte y elegancia su fina arena con una singular y llamativa zona rocosa situada en su parte derecha. Allí, intentando cerrar y proteger esa bahía perfecta, se alzan las rocas de Eskilantzarri, testigo mudo del paso del tiempo y origen de la famosa leyenda de Satur y Aran. En esta playa comienzan los misterios del flysch negro que nos acompañarán hasta Deba, esas enigmáticas rocas y capas de color oscuro que conforman las rocas más antiguas de Geoparkea. Es una playa idílica, pero al mismo tiempo conserva un punto salvaje que la hace diferente, única. Por una cosa o por otra, siempre sale en las visitas imprescindibles y en los reels de las playas más bonitas de la Costa Vasca. ¿Por qué será?
Entre la playa de Saturraran y el puerto de Mutriku hay una zona de acantilados y calas que se conoce popularmente con el nombre de Siete Playas. A priori, el nombre de esta zona no deja lugar a dudas, pero ¡ojo!, también puede llevar a engaño. De hecho, exceptuando el área más próxima a Saturraran, que sí tiene habitualmente arena y a la que se accede por un bonito paseo hormigonado que sortea las rocas de flysch negro, podemos decir que más que playas, esta zona está formada por una sucesión de pequeñas calas rocosas de difícil acceso en las que es habitual la práctica del nudismo.

Es un terreno descompuesto y complicado, con acantilados y paredes verticales, y hay que tener muchísimo cuidado con las mareas para no quedarse atrapado, ya que no hay muchas escapatorias. Por ello, a excepción del primer arenal anexo a la playa de Saturraran, no es un sitio que te recomendamos visitar, puede resultar peligroso. Mejor descubrir los acantilados de esta zona tranquilamente desde el mar, en una visita guiada en barco donde te explican, entre otras cosas, cómo se formó el flysch negro y la apertura del Golfo de Bizkaia.
Existe un chiringuito muy famoso en Mutriku de cuyo nombre no queremos acordarnos. Desde allí, unas escaleras descienden hasta un pequeño y apartado arenal. Estamos en la playa de Burumendi. Estamos muy cerca del meollo de la localidad, pero al mismo tiempo, estamos lo suficientemente alejados del barullo que suele haber en la zona del puerto, especialmente en época estival. Es el término medio perfecto, y marca el salvaje comienzo de esa abrupta zona conocida como Siete Playas, que nos llevará de cala en cala hasta dar con la playa de Saturraran.
Para qué complicarnos con el nombre. Es la playa urbana de Mutriku, sin duda la más accesible de la localidad. Situada al abrigo de los diques del puerto y de la central undimotriz de Mutriku, es una playa tranquila y perfecta para familias con niños. A todo ello hay que sumar el atractivo de tener las dos piscinas de agua salada de Mutriku bien cerca. ¿Quién da más para pasar un día de playa perfecto en Geoparkea?
En el bidegorri y paseo que conecta Mutriku con Deba, junto a una fuente, un sendero desciende sin prisa pero sin pausa hacia el Cantábrico. Es probable que veas subir o bajar a alguien con la tabla de surf en la mano. ¿Dónde te llevará? Este intrépido camino desemboca en la cala Alkolea, emblema de la bahía de Arbe y “santuario” entre los surfistas más experimentados. Se trata de una zona muy rocosa, llena de cantos rodados, solitaria y fotogénica a partes iguales, que bien merece un pequeño desvío.

Si decíamos que Saturraran miraba a Ondarroa, podríamos decir lo propio de la playa de Ondarbeltz, que en este caso, mira de reojo a Deba. Es una playa que administrativamente pertenece a Mutriku, pero que a efectos prácticos, está mucho más cerca de Deba, de la que tan sólo le separa la elegante arteria fluvial que ejerce la desembocadura del río Deba.
Si bien compite turísticamente con la cercanía de la playa de Santiago, el arenal de Ondarbeltz, al igual que los estratos de flysch que afloran paralelos a la costa en su extremo oeste, tiene su propio carácter, tiene su público. Pregúntaselo a los pescadores que verás apostados pacientemente en el espigón, intentando sacar rédito a los últimos metros del río Deba.

No diga Deba, diga playa. En este enclave estratégico donde en tiempos pasados se embarcaban armas y lana de Castilla con destino a Flandes, el turismo jugó un papel fundamental en la transformación y modo de vida de la localidad. Podemos afirmar parcialmente que la cultura del ocio y del bienestar tuvo su origen en las maravillosas playas de Deba. Eso lo sabe San Roque, patrón de una villa donde la calidad de vida no se negocia.

Ni más ni menos que la playa principal de Deba. Con permiso de la iglesia de Santa María de Deba y del Valle de la Prehistoria, es el mayor reclamo turístico de esta histórica localidad guipuzcoana. Un arenal amplio, largo y con una anchura que llama mucho la atención en marea baja. ¿Quién no ha jugado (a palas, a fútbol…) en la enorme superficie llana y perfecta que aflora en esta icónica playa?
Dispone de todos los servicios asociados a una playa urbana, y un agradable paseo marítimo conecta la playa con el final de la ría de Deba y con la socorrida estación de tren. Esta playa es refugio y destino de ocio estival de multitud de habitantes de los pueblos del interior de la comarca de Debabarrena. Ideal para gente joven, e ideal para familias que buscan un día de sol y playa tranquilo y perfecto; también para aquellas personas que quieren iniciarse en el mundo del surf. Por si todo esto fuera poco, en marea baja se une con la playa de Lapari; pero bueno, eso mejor te lo contamos a continuación, después de pasar el túnel de la carretera hacia el alto de Itziar ;).
Separadas al nacer. Nos hemos permitido el lujo de separarlas, pero lo cierto es que la playa de Santiago y la playa de Lapari se pueden considerar prácticamente playas hermanas. Pasan mucho tiempo juntas y revueltas gracias a la marea baja, y eso permite a muchas y muchos paseantes, recorrerlas en su totalidad, desde la zona de Sorginetxe hasta el espigón. Caminar por la orilla de la playa durante largas horas es deporte regional en el Geoparque de la Costa Vasca. Puede que algún día sea deporte olímpico.
Bromas aparte, la playa de Lapari siempre ha ejercido de hermana o hermano rebelde. Santiago es la corrección, la tranquilidad y el saber estar. Lapari huye de esa comodidad y apuesta por ese aire más canalla que le confieren unos acantilados vertiginosos cortados por la N-634, y una zona caótica de rocas con Sorginetxe como telón de fondo. Allí se esconde, sólo accesible en días de marea muy baja y con muchísima precaución, el impresionante pliegue de Aitzandi.

No olvides recorrer el paseo que bordea el saliente del túnel y que asciende paralelo a la carretera hacia la increíble balconada que se asoma sobre la playa de Lapari. Pocas cosas te reconcilian más con la vida que sentarte en esos bancos a mirar el mar. La brisa y el salitre harán el resto.
Probablemente sea una de las zonas costeras menos conocidas de Geoparkea. Limitada al este por la falla de Andutz y el paredón de Aitzuri, la cala de Itxaspe se aleja de Deba en plena transición del flysch negro al flysch calcáreo. Es una zona rocosa que rehuye del ruido mundanal, peinada y erosionada sin descanso por las olas del Cantábrico. Se puede acceder a pie desde el camping de nombre homónimo y queda muy a mano de cualquier persona que se anime a realizar la georuta Talaia, siguiendo el sendero GR-121 entre Zumaia y Deba. Ahora bien, para comprender bien la singularidad y magnitud de esta salvaje franja costera, la mejor vista y foto se obtiene desde el mirador de Mendatagaina. No se lo digas a nadie. Ni a los surfers que frecuentan la zona en busca de las mejores olas.

Probablemente Sakoneta merece por sí sola un artículo específico y mucho más detallado, sobre todo a nivel de geología, pero si hablamos de las mejores playas de Geoparkea, tampoco podíamos dejar de lado a esta cala situada en la parte central del Geoparque de la Costa Vasca. La cala de Sakoneta tiene forma de media luna y está cincelada por estratos de flysch perpendiculares a la costa que se adentran en el mar rítmicamente, conformando un paisaje que mucha gente suele calificar de extraterrestre.

La erosión, desprendimientos y consiguiente retroceso de los acantilados, es muy patente en esta zona tan expuesta a los embates del Cantábrico. Así, hay veces en las que la poca arena que se acumula a pie de acantilado en Sakoneta desaparece por arte de magia, especialmente en época de temporales. A veces playa, a veces cala, pero sin duda estamos ante una de las rasas mareales más impresionantes de la cornisa cantábrica.
Conviene advertir que el acceso a la cala de Sakoneta, a través de un pequeño cabo que hay que bordear, suele ser complicado y peligroso debido a lo escarpado del terreno y a los vaivenes de las mareas. Por ello, para evitar sustos y accidentes, recomendamos disfrutar de todo este entorno conocido con el nombre genérico de Sakoneta desde una posición segura, como es la preciosa zona verde donde desemboca el arroyo de Errotaberri. Si buscas cómo llegar a Sakoneta, verás que no hay forma de llegar hasta allí en vehículo. Hay que hacerlo a pie, bien sea a través del sendero GR-121 o siguiendo las indicaciones de la georuta Sakoneta. Lo más cómodo es acceder desde el área recreativa de Uskangaberri, también conocida popularmente como Errotaberri, donde podremos dejar el vehículo. El paseo merece la pena. Sakoneta no defrauda nunca. A nadie.

No se percibe lejos la zona de Zumaia si nos asomamos al espectacular mirador de Portutxiki, ubicado en las inmediaciones de Sakoneta. Sin embargo, esta larga franja costera con múltiples zonas y nombres de toponimia local, aparentemente rectilínea pero con un terreno realmente caótico y accidentado, es una trampa en la que cae mucha gente que intenta realizar este tramo a pie y se ve sorprendida con la repentina subida de la marea.

Y es que volvemos a repetir que las mareas del Cantábrico son traidoras, de las que no avisan… de las que pueden provocar mucho daño y disgustos, a todos los niveles. Por ello, vamos a dar un pequeño salto desde Sakoneta para centrarnos directamente en las principales playas de Zumaia, la localidad más oriental del Geoparque de la Costa Vasca.
Se accede a ella a través de unas escaleras dispuestas sobre una lámina perfecta de flysch. Hay que bajar con cuidado -y con calzado adecuado- pero a eso se le llama entrar por la puerta grande. Es un anticipo de lo que te espera en la cala Algorri, una coqueta cala que combina una pequeña porción de arena con estratos de flysch que conforman una bella y extensa plataforma intermareal. Con marea alta, este pequeño y coqueto arenal es capaz de desaparecer por completo, mientras que con marea muy baja, la rasa mareal de esta zona ofrece al visitante una preciosa ventana a la biodiversidad. Desde Algorri hasta Sakoneta, las rocas y los pozos que se forman en los recovecos del flysch crean el ecosistema perfecto para albergar una flora y fauna tan diversa y sorprendente como frágil. Se antoja imprescindible llevar calzado adecuado para caminar por los estratos de flysch de la zona, los resbalones están a la orden del día.

No le hace falta mucha tarjeta de presentación. Es sin duda la playa más conocida de Zumaia y una de las playas más bonitas de la Costa Vasca, todo un icono y atractivo turístico. Tampoco hace falta decir que aquí se grabaron desembarcos que lo petaron en Netflix. Sin embargo, de haber un ámbito en el que lo peta Itzurun, ése es el ámbito geológico. ¿Qué otra playa o lugar del mundo tiene dos estratotipos o clavos dorados GSSP? Ninguno. Repito: ninguno.
Itzurun lo tiene todo: Arena fina, imponentes farallones de flysch, cuevas creadas por la erosión del mar, incontables estratos verticales y fotogénicas líneas de flysch que se sumergen en el agua… y como no, allá en lo alto, la imponente ermita de San Telmo, verdadero vigía del flysch de Zumaia. Es un arenal con orientación oeste, así que imagínate los atardeceres mágicos que te puede regalar la playa de Itzurun.
Por cierto, ¿sabías que la pequeña cala situada junto a la pasarela sobre el flysch de Itzurun se llama Itzuruntxiki? No es un topónimo que mucha gente, excepto las y los zumaiarras, conocen.

Uno de los lugares más recónditos y escondidos de Zumaia. Se trata de una diminuta cala situada a los pies del histórico faro de Zumaia. Inpernupe significa “debajo del infierno” en euskera. Se ubica en una zona bastante expuesta, próxima al espigón de la desembocadura del río Urola, por lo que sufre el embate constante de las olas. Ello ocasiona que la zona sea un caos de cantos rodados de considerable tamaño, materiales que las olas del Cantábrico arrastran y erosionan sin compasión.

Por descontado, no es un sitio para bañarse, pero sí es un sitio para relajarse, desconectar o reflexionar. Toma asiento en el solitario banco que preside el acceso a la cala Inpernupe y nos cuentas.

Junto a Itzurun, forma la dupla de grandes playas de Zumaia. Ahora bien, no tienen nada que ver una con la otra. A diferencia de Itzurun, la playa de Santiago recibe normalmente menos oleaje y mira hacia el este, como si quisiera adivinar la silueta del ratón de Getaria. Esta playa está situada a mano derecha de la desembocadura del río Urola, protegida por los dos espigones que flanquean y dirigen los últimos metros de este gran río guipuzcoano.
Si Itzurun se puede considerar la playa más concurrida y cercana al meollo de la localidad, la playa de Santiago es una playa situada en las afueras, en un entorno natural mucho más tranquilo. Una zona de dunas y una extensa planicie de vegetación unen la playa con la zona de marismas que forma el río Urola a la altura del impresionante puerto deportivo de Zumaia. Lo bueno es que el acceso a la playa está perfectamente pensado y conectado para poder ir caminando o en bicicleta por el bidegorri. En época estival, mucha gente toma la txalupa que cruza de una orilla a otra la ría del Urola y luego accede caminando por un bonito sendero a esta playa. Es un plan y paseo bien bonito, diferente y entretenido, para llegar a la última playa de Zumaia.

Y con esto, desde Saturraran hasta Santiago, el viaje por las playas de Geoparkea llega a su fin. Confiamos en que te hayas hecho más o menos una idea de todo lo que te pueden ofrecer todas y cada una de las playas del Geoparque de la Costa Vasca. Ya ves que las hay para todos los gustos, arenas, tamaños y colores. Por cierto, ¿cuál es la que más te ha llamado la atención? ¿Conocías todas? ¿Echas alguna otra en falta?
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Miguel Loitxate Cid