04-02-2026
Está oscuro. Hace frío. Apenas tenemos espacio para movernos. Sólo se oye el goteo del agua: ploc, ploc, ploc... Estamos en el corazón del Geoparque, dentro de una profunda cueva. Aquí está la llave para entender el desarrollo de nuestras montañas. Aquí dentro se guarda buena parte de la respuesta a lo que ha acontecido ahí fuera.
El Geoparque de la Costa Vasca es una zona montañosa, un territorio escarpado cercano a la costa. Las cimas de Andutz, Arno o Sesiarte son atalayas privilegiadas que se elevan más de 600 metros. En sus laderas se esconden los valles cerrados y ocultos de Lastur, Olatz o Astigarribia, salpicados de caseríos. En este paisaje kárstico se guarda información para entender el desarrollo y el clima de los últimos cinco millones de años. ¿Cuándo y cómo se formaron nuestras montañas? ¿Desde cuándo nuestro territorio tiene el aspecto que hoy conocemos? Atención, si retrocediéramos sólo un millón de años no reconoceríamos nuestro territorio. Los montes son como un edificio y para entender su génesis siempre hay que estudiar tres aspectos: el material, la arquitectura y la fachada.
1) Materiales. ¿Qué rocas forman ese monte? ¿Dónde, cuándo y cómo se formaron esas rocas? ¿En un mar? ¿En un desierto? ¿En un gran río? ¿En una gran bolsa de magma subterránea? ¿Dónde comienza la historia de nuestras montañas?
2) Arquitectura. ¿Esas rocas están plegadas o agrietadas? ¿Cuál es la estructura interna de este monte? ¿Cuándo y cómo se amontonaron o levantaron esas rocas para producir ese relieve? ¿Por qué?
3) Fachada. La erosión es lo que da a la montaña su aspecto actual. ¿Cuándo, cómo y quién ha erosionado esas rocas para crear las formas actuales? ¿Aguas pluviales? ¿Vientos? ¿Hielo?

El soporte de nuestros montes está formado por calizas llenas de fósiles. Si lo miráramos con más precisión, veríamos fácilmente corales, ostreidos, rudistas o esponjas. Estas calizas se formaron hace entre 110 y 100 millones de años (Ma) en un mar tropical poco profundo. Paralelamente, pero a mayor profundidad, surgió el flysch negro que se puede ver entre Deba y Mutriku. Es en este mar tropical del Cretácico Inferior donde surgen estas duras y gruesas calizas que forman la mayoría de las principales montañas de Euskal Herria, como Izarraitz, Ernio, Txindoki, Aitzgorri o Anboto.
Estos movimientos se producen muy lentamente, menos de un milímetro al año, pero tienen una fuerza tremenda
La placa ibérica se movió y empezó a cerrar aquel mar tropical hasta que la península chocó con Europa. Poco a poco se produjo aquel gigantesco choque que levantó los Pirineos y los montes vascos. El Pirineo catalán emergió antes y luego ese choque se extendió al oeste. La mayor parte de Euskal Herria emergió hace entre 40 y 20 millones de años, pero los relieves costeros siguen siendo más jóvenes. Estos movimientos se producen muy lentamente, menos de un milímetro al año, pero tienen una fuerza tremenda. Hermoso ejemplo de fuerzas tectónicas es el enorme pliegue que puede verse en Sesiarte.
La etapa más importante para entender el aspecto de las montañas es la última, la erosión. Cuando el agua de lluvia se mezcla con la vegetación se acidifica y tiene la capacidad de disolver el carbonato cálcico de las calizas. Así surgen las cuevas del Geoparque y los valles cerrados con el nombre de polje.
La cercanía al mar también condiciona la morfología de nuestros montes. La mayoría de nuestras montañas tienen forma de cono. Si medimos las alturas de las cimas de los montes del valle del Deba, nos daremos cuenta de que pueden agruparse en diferentes grupos. Partiendo de la costa, la mayoría de los picos se sitúan a 125 m, 200 m y 310 m. Esta agrupación de estos montículos aislados de piedra caliza nos indica que, en el pasado, cada conjunto tuvo su base en una masa continua de calizas. Cuando estas emergieron del mar tendrían el aspecto de una masa continua y horizontal, similar a la rasa actual. Poco a poco se colonizaron las vegetaciones y el agua de lluvia comenzó a disolver esta masa caliza creando depresiones (valles de Olatz, Lastur, Astigarribia o Ziñoa) y dejando conos aislados. Durante este proceso de disolución se han creado galerías y cuevas en el interior de los conos y su estudio nos indica el desarrollo del agua subterránea en el proceso de elevación de nuestro territorio.
Estos tres grupos indican que el levantamiento no ha sido lineal y se ha producido en tres pulsos diferentes. Para saber cuándo ocurrió todo esto hay que estudiar las estalactitas y estalagmitas producidas por la disolución en las cuevas. Utilizando los isótopos Uranio/Torio se puede saber, por ejemplo, la edad de los diferentes espeleotemas precipitados gota a gota. El estudio de los depósitos fluviales encontrados en el interior de las cuevas nos permite conocer cuándo fue la última vez que un arroyo pasó por este nivel de galería. Con los datos disponibles hasta la fecha se puede decir que la rasa que ha dado lugar a relieves de 310 m, emergió en el mar hace unos 5 Mu, la que produce relieves de 200 m (Salbatore) tiene 2M y la de 125 m (Praileaitz) tiene 1 Mu (Aranburu et al, 2015). Por lo tanto, podemos decir que estas pequeñas montañas de la costa son muy jóvenes. Hace dos o tres millones de años nuestro paisaje era completamente diferente; los valles y la red hidrográfica no eran los que conocemos hoy.
Toda esta evolución del paisaje tiene una relación directa con la evolución del clima. El goteo, el caudal de los arroyos, la vegetación, el nivel del mar, etc., están relacionados con el clima y toda esta información está almacenada en las cuevas.
Más al interior hay montañas más altas y antiguas como Andutz, Arno o Izarraitz, pero esa es otra historia.
Asier Hilario Orús
Doctor en Geología y Director científico de Geoparkea
Etiquetas: Ciencia Medio ambiente